Kiev, Ucrania, la historia narra que en 1942, los jugadores del FC Start, mayoritariamente con pasado en el Dinamo Kiev osaron ganarle a la selección alemana, con los generales observando en las tribunas, impávidos, no creyendo que en esa tierra arrasada, con un poder que determinaba la vida o la muerte, los que se iban con la cabeza gacha eran los superiores, los más puros. Pero bien lo decía el Indio, vencedores, vencidos. Varios de esos futbolistas, triunfantes en ese día, mal alimentados y preparados físicamente, terminaron deportados a campos de concentración donde varios murieron. En Kiev, la Alemania de Hitler perdía su primer partido en el fútbol, en los territorios paulatinamente anexados, en esa carrera maléfica que parecía nunca detenerse. Ese agravio, vencer en 90 minutos, se pagaría con sangre. Luego, en los juicios de Nuremberg saldría a la luz este aciago acontecimiento que pasaría a la historia como el “partido de la muerte”.
La narración transita ese camino. Un hecho, ejemplo de esa época trágica, sintetiza la relación del fútbol con esta ciudad, enclave sustancial en el devenir político y económico de Ucrania, país con formación independiente en los primeros años de la década del ´90, luego de la fractura de la Unión Soviética. Antes los nazis, luego la URSS, la construcción del ser ucraniano todavía es muy incipiente, con una mezcla compleja de dilucidar, con tantas nacionalidades en pugna, en repúblicas que se multiplicaron luego de la caída del Muro de Berlín. Es un karma de cada una de estas soberanías, comprenderse y reafirmar los fundamentos nacionalistas aparece como un primer objetivo, en tiempos históricos convulsionados, en países complejos de desentrañar, con muchas particularidades en pugna.
¿Qué hay en Kiev? La Catedral de Santa Sofía, una obra arquitectónica de excelencia, catalogada como Patrimonio de la Humanidad; la Puerta de Oro, entrada a una de las antiguas murallas de Kiev; la Iglesia de San Andrés, uno de los ejemplos barrocos por excelencia y será la cita final de la Eurocopa que se disputará este año, en conjunto con Polonia, a pesar de los inconvenientes surgidos en los últimos tiempos.
El Dínamo simboliza a Kiev. Recordado por aquél equipo maravilloso que llegó a las semifinales de la Champions League 1998-1999, con Andriy Shevchenko -el mejor jugador de la historia de Ucrania-, multicampeón en Milan, y Rebrov, como emblemas, un club que también es el más laureado del país, con 13 ligas ucranianas, 9 copas ucranianas, y certámenes europeos, Copa UEFA y dos Recopas, demuestran una preponderancia absoluta en representar a la Unión Soviética en su momento, y ahora a Ucrania.








Juan Pablo Veli -
Tomy Nelson -
Nicolás Cristoff -
Javier Lanza -
Eugenio Palópoli -
Federico Colman -
Martín Goldbart -
Tomás De Micheli -
Matías Baldo -
Federico Muiños -
Mauro Bajder -
Adrián Pertoldi -
Gastón Kutner -
Pedro Molina -
Diego Pokorski - 
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