2 de septiembre de 2012 a las 11:12 pm (Lecturas: 416 )

Almeyda desperdicia sus talentos

En tiempos donde preocupa cada vez más la escasez de enganches, River, de la mano de Almeyda, no se cansa de desaprovechar la que quizás es su única ventaja por sobre los demás equipos argentinos: (…)

Escrito por: Mauro Bajder

En tiempos donde preocupa cada vez más la escasez de enganches, River, de la mano de Almeyda, no se cansa de desaprovechar la que quizás es su única ventaja por sobre los demás equipos argentinos: la presencia de dos prometedores enlaces en su plantel, Juan Cazares y Manuel Lanzini, dos de las mayores promesas de la cantera riverplatense.

Tanto Lanzini en las primeras fechas, como Cazares esta noche ante Colón, se han visto obligados a resignar su posición natural para quedar relegados sobre la banda izquierda, donde adquieren responsabilidades en la marca y carecen de socios para la generación de jugadas, algo esencial para jugadores de sus características.

De esta forma, con sus habilidosos aislados, River saca a relucir todos sus defectos. Se convierte en un equipo largo, no logra abastecer a Funes Mori y a Trezeguet y se transforma, por sobre todas las cosas, en un conjunto predecible, sin la agresión necesaria de mitad de cancha para adelante y sin la velocidad que tanto remarcó su técnico a la hora de la polémica conformación del plantel.

Colón, en cambio, hace todo lo posible para lograr el buen rendimiento de sus mejores jugadores. Lucas Mugni, la joya del plantel sabalero, cuenta con toda la libertad que los enlaces de River deben anhelar. Aún con su poca experiencia y sus lagunas, el fino mediocampista se convirtió en parte clave del equipo de Sensini a partir de que se mueve por todo el frente de ataque con una sola responsabilidad: jugar.

Hoy, por más terminó empatando gracias a la buena definición de Pezzella sobre la hora, River se aferró completamente a individualidades, sin lograr juego asociado en ningún momento pese a la acumulación de jugadores ofensivos que propuso su técnico cuando quedó abajo en el marcador tras el gol de Ramírez.

Si bien es cierto que tanto Lanzini como Cazares deben evolucionar mucho aún para convertirse en los grandes jugadores que prometen ser, Almeyda deberá replantearse seriamente sus decisiones. Por más que aún no están listos para ser los salvadores de un River que por momentos va a la deriva, es simple ver cuán necesario es que jueguen juntos, y con libertad, para que logren su mejor versión. ¿Se animará alguna vez el técnico de River?

1 Comentario

  1. viejo
    trolo
    brazuca
    y ahora….
    CON LA COLA AZUL JAJAJAJAJAJAJAJA

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