
Después de la amplia cosecha de títulos que sembró en su estadía en el fútbol trasandino -cuatro campeonatos con Colo Colo- y los numerosos aciertos que tuvo con el conjunto colocolino, como la potenciación de varias gemas -como Alexis Sánchez, Matías Fernández, Humberto Suazo, Mancilla, Barrios y Valdivia-, Borghi retornó al fútbol argentino, después de varios años de estar erradicado en Chile, para intentar dar su primer paso como técnico en su país natal. Tuvo la mala fortuna de escoger un Independiente contaminado, inflamable, en pleno derrumbe después de la salida de Troglio, al que no le encontró la vuelta y que hasta el día de hoy, post Pepé Santoro y actualmente con Tolo Gallego, sigue perdido entre sombras.
Tomó el fierro caliente, sin negar su afición por Racing -al que habría rechazado dirigir anteriormente-, pero no pudo hacer funcionar al Rojo, los referentes no le respondieron, no encontró comunión y la relación se fue quebrando hasta que el mismo Borghi notó que el equipo le había soltado la mano en el campo de juego. Le cuestionaron los métodos de la pretemporada y su metodología en las prácticas, en las cuales no suele realizar ensayos de fútbol de titulares contra suplentes. Después de su renuncia, varias voces del equipo salieron pegarle por elevación. Se equivocó, tuvo sus fallas propias, como algunos cambios tácticos (Matheu de volante) o las incorporaciones de jugadores intrascendentes que no sumaron nada. “Muerto el perro se acabó la rabia”, fue su frase de despedida.
Después de los papiros que se adjudicó en Chile y del buen fútbol que se le vio desplegar a Colo Colo, sería injusto juzgar su potencial como estratega en la competencia nacional por los 15 encuentros (tres victorias, nueve empates y tres caídas) que dirigió a Independiente. Por eso la propuesta de Argentinos Juniors, su casa, le vino como anillo al dedo. Dudo que el club de La Paternal pueda ofrecerle el habitual caché que estaba acostumbrado a percibir en sus últimos trabajos. Pero es la ocasión ideal para reivindicarse y demostrar que lo del Diablo fue un tropezón. En el Bicho, el autor de la rabona tiene el abrigo popular de una hinchada que lo vio ser campeón Metropolitano en 1984, de la Libertadores en 1985 y caer de pie en la final de la Intercontinental frente a la Juventus. Agarra al penúltimo del campeonato y la misión no será sencilla, pero es la revancha que Bichi Borghi precisaba.








Juan Pablo Veli -
Tomy Nelson -
Nicolás Cristoff -
Javier Lanza -
Federico Colman -
Martín Goldbart -
Tomás De Micheli -
Matías Baldo -
Federico Muiños -
Mauro Bajder -
Adrián Pertoldi -
Gastón Kutner -
Pedro Molina - 
4 Comentarios
en colo-colo tenia a Alexis, Matias Fernandez en buen nivel y a Chupete Suazo, en el bicho lo tendra a jugadores limitados y en un futbol competitivo como el argentinio, para mi es un chanta, esta bien para el futbol chileno y nada mas.
dice cada frase pelotuda, como que “el jugador polifuncional es el que juega mal en todos lados” una boludez tremenda, que se lo diga a Zanetti o a Scholes, O’Shea y Fletcher en el Man u , que jugaron de todo y rindieron.
Bichi un chanta
Chamuyero…gordo fracasado como técnico en ligas de verdad como la argentina…
como jugador era un baldosero y como técnico un vendedor de humo, argentinos se va ala B.
como jugador un baldosero jaja
no podes
borghi baldosero y tenes de idolo al rolfi.
Borghi fue un gran jugador, no hablen boludeces.